viernes, octubre 31, 2014

Jugando se descubre



No hace mucho, en una cueva cercana, unos niños iban de excursión:
-¡Alejandro, mira qué piedra más grande!
-Es verdad, Juan, ¿cómo se llamará? ¡Brilla muchísimo!
Cerca de allí pasaba un arqueólogo con su familia:
-¡Hola, niños! ¿Estáis aquí solos?
-¡No, estamos con esta piedra que brilla!
El arqueólogo se acercó a la piedra y la examinó. Minutos después, dijo con asombro: ¡Vaya, pero si es un mineral con incrustaciones de oro! Desde aquel día, el arqueólogo viajó durante un mes hasta allí para poder estudiarla bien.

Andrea Rodríguez Manzanares, 6º A

Descubriendo la cueva




Un día un joven arqueólogo escribió un apartado en el periódico “EL PAÍS”, que decía:”Ayer descubrí un montón de restos antiguos, que provenían de la antigua Roma”. Los examinó y según sus cálculos eran de hace 2014 años aproximadamente, lo que le hizo pensar que serían de siglo I, época en la que reinó el emperador Augusto. 
En esa época, Augusto estaba en Mérida, por lo que los restos encontrados provenían de la gran ciudad entonces llamada Emerita Augusta.
A la mañana siguiente estos restos habían desaparecido, alguien se encargó de que a día de hoy no sepamos la importancia de aquellos.
¿Qué habría pasado si se hubiesen podido estudiar?
¿Habrían sido tan importantes como para cambiar nuestra idea del imperio romano?
Desgraciadamente nunca lo sabremos…….

SOFÍA ALCALÁ MELCHOR, 6º A